MEMORIAS DE COLEGIO PARTE 1

lunes, 10 de agosto de 2009





Es increíble cómo las memorias de cuando se tiene una corta edad se mantienen sumamente frescas, mientras que hoy por hoy ya ni recuerdo lo que desayuné por la mañana... es por eso que deseo iniciar de manera cronológica todas las historias que encuentren en este sitio.

No sé a ustedes, no sé si alguna vez les pasó o vieron cómo a un compañerito de clases siempre existió alguien que lo fastidió, es decir, ese niñito que seguramente tenía problemas en su hogar por agresividad o falta de cariño y nunca le pusieron atención y debido a esto se dedicaba a molestar a los otros niños... en los Estados Unidos los gringos los llaman bully´s... aquí en Guate los conocemos como hijos de la gran... jajajajaja.

En mi caso particular yo tuve ese némesis... ese niño al que todos le tenían miedo, el niño que a su corta edad de 5 o 6 años lo precedían actos casi bandálicos en el colegio, el niño al que uno jamás se atrevía a denunciar con los maestros y mucho menos con los padres por temor a represalias, el niño que inclusive habian quienes contaban le sacó las amigdalas con sus propias manos a otro por no entregarle su refacción (algo que estoy seguro nunca ocurrió, pero se podrán imaginar el temor que infundía).

Pues les cuento amigos que este niño me fastidió por un período de tiempo de casi 2 años, lastimosamente mi madre me envíaba en mi lonchera de colegio (o lunch box) unos deliciosos emparedados, un chocolate y un termo con fresco de frutas... créanme que en ese período de tiempo casi nunca pude disfrutar de ese chocolate, ya que prácticamente era mi tarifa para no salir golpeado, pero creo que esta situación me hizo ser mas vivo, ya que en el instante en que me subía al bus del colegio lo primero que hacia era esconder ese chocolate dentro de mi estuche de lapiceros o a veces entre los cuadernos, para que esta situación no fuera demasiado evidente tuve que recurrir al poder del cerebro sobre el músculo... asi que decidí decirle a este pequeño engendro del demonio que ahora me estaban enviando chocolates un día sí y un día no... así fui variando los días... un día sí... dos días no... un día sí... tres días no... hasta que logré quitarmelo de encima.

Lastimosamente otros compañeros de clases no lograron cruzar este reto con éxito, en el camino ví a muchos con ojos morados, sangre en la nariz, metidos dentro de un bote de basura... y hasta hubo quiénes no se salvaron del famoso calzón chino.

No recuerdo que hubiera existido absolutamente nadie que hubiera puesto a este pequeño hijo del demonio en su lugar, de hecho el pequeño bándalo se salió con la suya, pero con los años seguramente hubo alguien que lo denunció pues ni siquiera pudo terminar la primaria ya que fue expulsado (si mi memoria no me falla como en 4o primaria).

Fue una verdadera lástima que no se quedara un año más... y no porque le extrañaramos, sino porque ingresó al colegio un nuevo niño que definitivamente SI lo hubiera puesto en su lugar, un pequeño que contaba con un amplio sentido de justicia, alguien que siempre estuvo dispuesto a pelear batallas por los más débiles y eso sin tomar en cuenta todas las clases de full contact que recibió... jajajajaja. Actualmente ese niño es uno de mis mas grande amigos y a quien aprecio mucho (son 20 años de amistad, vos sabes quién sos y te dedico este espacio).

Qué moraleja les puedo dejar de esta historia???:
  1. Los padres son 100% responsables de proveer a sus hijos todo el cariño y atención para evitar que nazcan malos sentimientos en estos seres.

  2. El cerebro puede más que el músculo.

  3. Si definitivamente no puedes en contra de este niño cuasi bándalo... consigue un amigo mas fuerte que él... jajajajajajajaja.

2 comentarios:

Hugo Carrera dijo...

Chilera historia.

clyntonr dijo...

Dicen que cuando uno tiene menos de 15 años (por decir un número) todo cabe en un poca distancia. Recuerdo perfectamente que para nosotros (los ex-Capouilliez 96)todo se encontraba en ese pequeño complejo que solía ser el Colegio. Nuestro gran amor, nuestro gran amigo, nuestro gran enemigo, la vergüenza más grande, nuestra gloria más grande, las ilusiones y las decepciones. Todo estaba contenido en ese pequeño espacio que era el Colegio Capouilliez. Todo cabía allí, nuestro mundo era ese. Entre la casa y el colegio allí estaba todo. Y para esas edades no es raro que así sea. Lo interesante es que ahora a los 30 años que la vida es otra, y cuando supuestamente nuestros horizontes son muchos más amplios (intelectual, emocional y en general) es curioso ver que al final todo termina estando de nuevo en ese pequeño-gran circulo. Nuestro gran amor sigue estando allí, nuestro gran amigo también, nuestro enemigo también, claro, claro metonimizado por la vida pero al final todo termina refiriéndose a esa pequeña parte de nuestra vida. Que fue tan corta como fundamental en la constitución de nuestra ex-sistencia. No es raro, que para bien o para mal, nuestros domingos de fútbol estén llenas de Ex-Capouilliez y que los que no.... sean simplemente metonimias de aquellos amigos... de aquel grupo... Como decía un antiguo profesor mio todos superamos la niñez, pero también es cierto, todos la llevamos con nosotros. Y termino este comentario en el blog (genial idea del amigo Gonazalez, digo Ronald) como decía Azorin (en aquellas Confesiones de un pequeño filosofo que leímos en el Colegio) "A los monumentos de tu niñez nunca regreses, porque te darás cuenta de lo insignificantes que eran". Recordemos el taller de carpintería del colegio como aquel increíble taller super equipado dónde podíamos hacer cualquier cosa, recordemos aquel campo de fut de la primaria de asfalto como el gran Bernabeu... bueno, ni siquiera el Bernabeu... la gloría vivida allí ni Di Stefano en sus mejores tiempos.

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