MIS PRIMEROS AMIGOS

sábado, 22 de agosto de 2009


No recuerdo cuántas veces he escuchado de alguien con una gran sonrisa en el rostro y con aires un tanto fanfarronezcos el decir que tiene muchos amigos, hay quienes coleccionan amigos en su Facebook o HI5, hay quiénes por cruzar un par de palabras con alguien lo consideran un amigo y hay otras que solo están en la constante busqueda de la popularidad, pero esto realmente me ha puesto a pensar quiénes son realmente tus amigos?.

En lo personal puedo decir que amigos tengo pocos, muy probablemente me alcancen las dos manos para listarlos, pero tengo la completa certeza que tanto estaré yo en las buenas y en las malas con ellos, así como ellos conmigo.

Por qué traigo a tema esto?, porque es muy probable que una buena parte de la lista de tus verdaderos amigos provenga de la amistad que nació en tu niñez, cuando los prejuicios sociales, de nivel socioeconómico, creencias o religión no eran algo importante pues ninguno de estos reflejaban todas las actitudes, virtudes o buenos sentimientos de quienes formaron parte de tu circulo de amistad y es por eso que hoy quiero dedicarle este espacio a mis primeros dos amigos de toda mi vida.

A mi primer amigo lo conocí cuando mis padres se mudaron de casa, yo tenía alrededor de 3 años cuando sucedió esto, recuerdo que al principio jugaba solo en el patio de la casa que para mí era gigantesco, con grama verde, cipreses, con diferentes tipos de flores y plantas que creaban aquella atmósfera mágica propicia para juegos de explorador o un gran conquistador, también habían pequeños y delgados surcos de tierra para divertirme con carros de juguete y muñequitos.

Al principio esto parecía ser suficiente para mí, contaba con todo lo que necesitaba, tenía mis juguetes, tenía el lugar donde divertirme, inmenso a mi parecer, pero con el tiempo descubrí que me faltaba algo o mas bien alguien con quien compartir todos los descubrimientos, todas las batallas ganadas, todos los triunfos en mis competencias de carreras.

Gracias al cielo conocí a un niño muy especial, muy inteligente que le gustaban los deportes y con quien aprendía nuevos juegos en los que podía interactuar y olvidarme por mucho tiempo de la televisión (que en ese entonces era la sensación). El vivía a la par de mi casa y aunque nos dividía un muro siempre encontrabamos la manera de jugar juntos.

Recuerdo que dos de mis juegos favoritos eran: 1. Jugar a tirarnos una bola de baseball o de tenis de un patio a otro, simulando ser tremendos flys que casi podían tocar las nubes y 2. Colocar soldados o muñequitos, cada quien en su jardin y tirar una canica o cinco de un lado a otro tratando de matar la mayor cantidad de muñecos del contrincante.

De estos dos juegos vinieron variaciones de otros, por ejemplo con dos raquetas de badmington tirar el gallito de un lado a otro, o simplemente que él se trepara al muro y platicar de cuánta cosa se nos ocurriera. También el me visitaba o yo iba a su casa y jugabamos fútbol o con los muñecos de He-Man y los Amos del Universo.

Hoy por hoy seguimos siendo grandes amigos, como hermanos y es cierto que ya no platicamos mucho, pues el ya formó una familia y el trabajo nos consume mucho tiempo, pero cuando nos encontramos ambos percibimos un gran sentimiento fraternal que nos convierte en familia.

Y mi segundo amigo lo conocí en el colegio, recuerdo que mis primeros días de estudios fueron aterradores, no conocía a nadie y a eso sumar que había una mujer totalmente extraña dándome órdenes (la maestra). Recuerdo que mientras estaba en el área de juegos (totalmente solitario) un niño de apariencia tranquila me empezó a hablar y a partir de ese momento nos convertimos en buenos amigos.

Lo mejor de todo era que este niño se iba en el mismo bus que me dejaba en mi casa y con quien podía compartir desde la mañana hasta que finalizaba la hora de colegio. Él siempre fue alguien especial, era sumamente inteligente, le encantaba contar historias que su abuelo le relataba, no era muy dado a las actividades físicas (a los deportes), pero era muy estudioso, desde muy corta edad le encantaba dibujar, de hecho de toda la promoción siempre fué el mejor en las clases de arte, aunque realmente era muy bueno en todas las clases.

Con él aprendí a estudiar y dedicarme mas a mis tareas, si tenía alguna duda mi gran amigo siempre tenía la respuesta, compartimos muchas aventuras y juegos en el colegio.

Hoy por hoy agradezco a Dios haberme enviado a dos amigos como ellos, ya que en una faceta de mi vida aprendí el valor de las actividades deportivas y recreativas y por el otro lado alguien que me apoyo en el desarrollo de mis estudios y preparación académica. Pero ante todo, con ellos aprendí el valor de ser UN VERDADERO AMIGO, que está contigo en las buenas y en las malas, con quién compartes y que a través del tiempo esos lazos de amistad se convierten en lazos de hermandad, sin importar cuánto tiempo lo dejes de ver o hablar... esa lazo se mantiene vivo.

Este espacio va dedicado a mis dos primeros amigos, se les admira y quiere... un abrazo MIS HERMANOS.

MEMORIAS DE BEBÉ

domingo, 16 de agosto de 2009


El día sábado 15 de agosto (feriado en Guatemala), me tocó estar al cuidado de mi sobrinito, quien actualmente tiene 8 meses y a quien adoro. Me comprometí con mi hermana y mamá en cuidarlo mientras ellas asistían a un compromiso, para lo cual no tuve ningún problema, pero en el lapso de tiempo que compartimos juntos, comencé a tener recuerdos propios mas o menos de esa edad.

No sé si a ustedes les ha pasado, pero yo tengo recuerdos de cuando tenía meses de nacido, tengo recuerdos de cuando cumplí mi primer añito, tengo recuerdos de cosas que en mi corta existencia me llamaron la atención y que nunca olvidé.

Jamás he olvidado el perfume de mi madre por las mañanas cuando se disponía salir al trabajo, recuerdo observarla desde mi cuna cuando con mucho cuidado se arreglaba el cabello y se aplicaba maquillaje (no mucho solamente sombra en los ojos y lápiz labial).

También recuerdo las horrendas camisas y playeras que mi padre se ponía, con diseños raros como puntos, flores y quíen sabe qué otras cosas (pero era lo que estaba de moda, recuerden que eran los años 70), en esos años hasta los hombres usaban pantalones acampanados.

Mi padre tenía que salir a escondidas de la casa para que yo no lo viera, pues me invadía un gran sentimiento de tristeza y eran mares de lágrimas al verlo partir, yo deseaba con todas las fuerza del mundo ir con él, pero por obvias razones era imposible (claro que a esa edad eso es incomprensible).

Recuerdo cómo mi abuelita y mi tía cuidaban de mí, cuando tomaba mis biberones con leche y hasta los desayunos que me prepararon mientras crecía, jamás olvidaré mi primer cepillo de dientes que mientras te limpiabas emitía un sonido de campanita lo cual me encantaba, eran mis momentos favoritos, sentir el sabor de la pasta dental y el sonido de ese pequeño cepillo.

Tengo memoria también de mis juguetes favoritos, un pequeño oso llamado Julito, de mi triciclo rojo metal y también del poderoso Big Wheel (creo que dejé mareada a toda mi familia con este último juguete porque emitía un sonido mientras pedaleabas). Recuerdo un pequeño car-wash que mi tía me obsequió y también de una pista de carreras de Snoopy y sus amigos.

Tengo grabados bastantes momentos, pero créanme que los mejores recuerdos de toda mi niñez fueron todos esos días cuando regresaban mis padres del trabajo, de cómo mi madre me tomaba en sus brazos y me hablaba con tanto cariño (como sí hubieran pasado años sin verme), son invaluables las memorias de cómo mis dos padres me llenaban de besos y caricias, realmente era especial saber que ellos estaban tan contentos como yo de verlos.

En ese lapso de tiempo, en que mi sobrino y yo compartimos juntos quise de alguna manera dejarle lindos recuerdos, de los juegos que tuvimos, de los momentos que me tocó darle sus biberones y de la pequeña siesta que juntos tomamos (créanme para mí ese momento fue algo sumamente especial). Me he prometido a mi mismo que todos los días me esforzaré para que mi sobrino tenga tan lindos recuerdos como yo los tuve, así como también he jurado con mi vida que el día que sea padre, jamás olvidaré que esos pequeños y lindos cerebros están almacenando cada segundo de su existencia y deseo que cada momento que vivan sea realmente especial (aunque mas adelante ellos también hablen de lo horrendas que eran las camisas que usé... jijijiiiji).

Qué puedo concluir de esto?:




  1. Por más pequeños que sean los bebés, por favor esfuércense por mostrarles todo el afecto que tienen hacia ellos, créanme que no se olvida, no importa qué tan cansados o frustrados vengan del trabajo, es importante que aunque fuese por unos breves segundos darles un beso, un abrazo, una sonrisa y un te quiero (en lo personal jamás lo he olvidado).

  2. Traten de conseguir un cepillo de dientes con campanita... son fascinantes!... jijijiji.